
Este sábdo día 28 de febrero nos acercamos a la zona de Igueldo, y antes de emepezar, quería DENUNCIAR el abuso que sufrimos por parte de los "pescadores de submarina". Con el tremendo esfuerzo que llevamos a cabo para acceder a las puestas desde el lugar donde aparcamos el coche, con el macizo, el agua, el cebo, almuerzo.... y una vez situados en la puesta, tienes que digerir el ver cómo uno tras otro (siete aquél día) se van aproximando a la zona los submarinistas sin el mas mínimo esfuerzo, hasta el lugar donde nos encontrábamos pescando. De acuerdo que compartimos la afición y todos tenemos derecho a disfrutarla, pero un poco de RESPETO por favor. A unos veinte metros de donde nos encontrábamos iban desfilando sucesivamente estos "pescadores", con la consiguiente desaparición de los sargos. Recuerdo que los espáridos es allí donde se encuentran de forma habitual y, tras macizar, se van aproximando a nuestra puesta atraidos por el intenso olor que despide el macizo de sardina. Con un panorama tan desolador, solamente pudimos disfrutar de las dos primeras horas, eso sí, tras un buen madrugón, porque luego se acabó. Si pinchais sobre la imagen vereis la embarcación y al submarinista.

A lo dicho, que habíamos quedado Eulogio y yo para pescar, pues Iker me contó que había tenido un percance en el trabajo y se había lesionado, por lo que no podría venir. Ante la incredulidad de sus palabras, el viernes a la noche me acerqué a un lugar muy frecuentado por él, y allí me lo encontré...................................................................

Macizando a tope y con un banco de sargos de Aupa el Erandio, el muy perro, y no nos dijo nada. Como iba a aperecer al día siguiente??????? ésta se la guardo, ya hablaremos pinrel.......

Al caso, la cosa es que antes de aparecer los susodichos submarinistas, Eulogio ya presentaba maneras de gran pescador y empezó a hacer de las suyas.

Mientras tanto, le saqué unas fotos a la caña, pues es un verdadero juguete para la pesca del sargo. Se trata de la Venox de Colmic, resistente (tras personalizarla) y ligera, perfecta.

Como no podía ser de otra manera, al Macizo Torres y la gamba no podían faltar.

Eulogio comprobando el terreno. Dejaba mucho, aunque las traidas eran peligrosas. Algo rara estaba la mar ese día, irregular diría yo.

Entre sargo y sargo, paramos para llenar el depósito. Para esta ocasión Eulogio se trajo un salchichón ibérico exquisito. Decir que sólo dejamos el plástico....

Después del hamaiketako vuelta a la faena, aunque sin ninguna esperanza, pues los susodichos estaban merodeando por la zona y no se acercaban ni los corcones. Aquí un Eulogio contemplativo y algo desesperado, como quien suscribe, en el momento del cambio de tercio.

Pero qué bonita estaba la mar, este pedero es ideal, si no fuera porque hay que sudar lo suyo para acceder a él.



Esto fue todo, una pena, porque podríamos haber clavado una de esas jornadas difíciles de olvidar, pero no pudo ser, si no llega a ser por los "hombres de negro", rrrrrrrrrrrrrrrrr....