Tiempo hacía que no me escapaba en busca de nuestros amigos los sargos, y reconozco que los echaba en falta. Su fuerza, su lucha y su incansable combate entre la rompiente, hacen que esta modalidad de pesca tenga un especial atractivo para los amantes de la misma. Tal y como le comente a Gorka (el Blog de Ramontxu y Gorka), mi GPS andaba últimamente sin batería y necesitaba un experto guía con olfato fresco y productivo, y como no podía ser de otra manera contacté con "El Marqués" para que me contagiase un poco de ese sexto sentido que tan desarrollado lo tiene (ya lo demostrará en Pamplona, je je je, a ver si nos cuelga una entrada con sus capturas......). Retomando el asunto, decidimos ir a un pedrero casi olvidado por mí al que acudía con cierta asiduidad en compañía de mi querido padre. Consideramos que, dado el golpe de mar pronosticado por Windguru, esa sería la zona adecuada. Pero, para nuestra sorpresa, Windguru no solamente había acertado, sino que se quedó corto. En cualquier caso, y como es propio de todos nosotros, había que intentarlo.
Este era el estado de la mar, con unas series de olas excesivamente fuertes que dificultaban notablemente la acción de pesca y nos obligó a emplearnos a fondo, utilizando bajos de línea de mucha profundidad y plomillos de 8mm. para contrarrestar la excesiva corriente que generaban las fuertes olas.
Ocasionalmente las dejadas nos permitían mantener el corcho donde deseábamos y, en ese instante, las picadas se sucedían, aunque de forma interrumpida, sin continuidad, pero algunos fuimos alzando y de un tamaño considerable para las fechas en las que nos encontramos. Si bien es cierto que la suelta de pescado también fue otra de las constantes de la jornada.

Aquí podemos ver a "El Marqués" tras des-beber, preguntándose si le quedará mejor el pañuelo sanferminero en el cuello o en el........ La cuestión es que tras probar en diferentes puestas decidimos marcharnos en busca, o bien de un buen pincho y un trago y dar por finalizada la jornada, o bien buscar otro pedrero. Pues ambas cosas para evitar discusiones.

Según íbamos en el coche yo iba pensando dónde poder intentarlo sin tener que realizar un excesivo esfuerzo físico y se me ocurrió probar en un espigón. Considerando que llevaba bajando la marea casi tres horas y con el fuerte golpe de mar, las posibilidades de éxtio se reducían. Además, tuvimos que luchar con la enorme distancia que nos separa las rocas del agua. Aún así, y con un cubo de macizo lleno en el coche, lo intentamos.
Pese a todos los inconvenientes pudimos capturar algunas piezas, no sin gran esfuerzo. En este difícil emplazamiento Jorge me demostró ser un gran pescador, pese a la humildad con que lo enfoca en su blog. Alzar piezas de buen tamaño, a esa distancia del agua, y con una caña de 6 metros tiene mucho mérito, bravo bravísimo Campeón.
Finalmente éstas fueron las seleccionadas para ser llevadas a la cocina. Parece ser que este inicio del verano está provocando una aceptable entrada de sargo y lubina, tal vez sea por la subida de temperatura del agua, últimamente 4º por debajo de lo que correspondía a la época del año en la que nos encontramos. Es por ello que es mas que probable que el verano sea muy rico en pescado, lo iremos viendo.
He aquí a Jorgito con la percha, buen calentamiento para lo que se te avecina..... Saludos a tod@s.