Al igual que ya hicimos la semana pasada el día de Nochebuena, no quería hacer una excepción el día 31 y, tras hablar con Jorgito, quedamos para probar suerte en aguas zarauztarras, lugar de refugio de mar y viento.
Tras tomar el cafe de rigor, a las primeras luces del alba ya estábamos caña en mano. Jorge ya sonreía, era un presagio????? je je je.
El aspecto del agua era inmejorable, aunque tratándose del paseo, y lo irregular que es en lo que a presencia de pescado se refiere, podía pasar cualquier cosa. Esta puesta nos dio mucho pescado pequeño, pero ya comenzamos a disfrutar desde el principio.
Lo que no contaba era que Jorgito, Invincible en mano, sería igualmente de "Invincible" pescando.
Como no podía ser de otra manera, Macizo Torres y Gamba Roja fueron el menú navideño que teníamos preparado para los sargos.
Tras observar que en la primera puesta abundaban los pezqueñines, decidimos cambiar para ver si localizábamos algún perrón que otro. Jorgito estaba con ganas de poner al límite la caña. Tuvo ocasión de ello y no la desaprovechó.

De esta maravillosa guisa se quedaba el agua tras las fuertes series de olas. Pese a que estaba bajando (media marea), el pescado adoptó la actitud idéntica a si estuviese subiendo la marea y me explico. Lo habitual subiendo la marea es que el sargo comience a picar en la zona alejada de la puesta y, a medida que macizamos, se acerca hasta la orilla, momento de mas concentración y en el que disfrutamos de lo lindo, incluso pudiéndonos permitir pescar "al piji" (a pulso). Sin embargo, cuando está bajando el proceso es totalmente inverso, primero pican arrimados a la orilla y luego se van alejando. Pues ocurrió todo lo contrario. Pese a las dos horas de bajamar, primero comenzaron a picar en la zona alejada y, al poco tiempo, se metieron literalmente entre las piedras que teníamos bajo nuestros pies.
Los lances se sucedían constantemente y, pese a pescar numerosos sargos de talla, estos fueron devueltos al agua, pues ya teníamos suficientes y habíamos disfrutado muchísimo.
Panorámica del bello emplazamiento que nos ofrece el paseo que discurre entre Zarautz y Getaria.
La pesca que guardamos fue ésta. Sin haber ningún kilero, tampoco había "raspallones". La talla media del pescado capturado (tanto el de la foto como el devuelto al agua) fue magnífico.
Un sonriente Jorge con las capturas. Sobra decir que me dio toda una lección de pesca el muy Gurriato.
Pero no todo terminó aquí. Justo cuando nos disponíamos a marchar, recibimos la visita de mi amatxo y mi hermana. Cómo nos íbamos a marchar así sin mas?????? Pues nada, al bar gallego de Zarautz a coger un poco de combustible.
Lacón, Criollos y Vino de Riberiro de barrica.......
Tras unos vinitos, las caras de alegría de dejaban notar en el ambiente. Jorge junto a mi mujer, mi hermana y mi amatxo.
Esto fue lo que dio de sí esta maravillosa jornada y que culminó de una forma inmejorable.
Muchas gracias por vuestra amistad y por sed fieles a este blog, con el que, que con tanto cariño, pretendo transmitir los valores realmente importantes de la vida.
OS DESEO A TODOS UN FELIZ AÑO 2012